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12 noviembre, 2010 / Leonor Bautista

Desde los “intestinos”

Cuando empieza a interesarme demasido lo que piensa de mí alguien a quien apenas conozco, me empiezo a poner nerviosa. Parece como si mi habitual seguridad en mí misma se tambaleara y no soporto sentirme así, tan débil.

Empiezo a preguntarme porqué y cómo he llegado a esa situación y si puedo hacerla reversible, y me enredo en pensamientos sobre cómo evitar que lo que esa persona piense de mi me afecte de alguna forma. Y me pierdo buscando la respuesta, porque lo que me pasa surge de las entrañas, no es racional ni controlable, sino que nace de un instinto; el de agradar a alguien que me gusta. ¡Qué rabia sentirse tan “animal”!

5 noviembre, 2010 / Leonor Bautista

Googleando

Hoy me he “googleado”. He escrito mi nombre y apellidos entrecomillados y he dejado trabajar a Google.

Voy a confesar que es algo que hago de vez en cuando desde que existe Google. ¡Sí! Desde que existe el mismísimo Google.

Si bien al principio no tenía especial gracia, pues a penas encontraba una entrada referida a mi y sólo a mi (entonces parecía no existir en el mundo nadie más que compartiera conmigo nombre y apellidos), lo cierto es que actualmente cuando “me busco en Google”, los resultados no me parecen más atractivos.

Introduciendo mi nombre y apellidos puedo “encontrarme” como personal de una empresa en la que hace más de 6 ó 7 años que no trabajo, puedo leer comentarios que escribí en el foro de una red de contactos profesionales (de la cual me di de baja), puedo leer un artículo que escribí o un anuncio que publiqué, puedo ver mi clasificación en carreras que hace años que corrí o reirme de una entrevista ficticia que me hicieron (la redactora en cuestión fingió que me había entrevistado cuando sólo había recopilado una vaga información que encontró por ahí).

Pero lo que es peor, ahora también puedo leer cómo una chica que tiene mi nombre y mi primer apellido es atacada en un foro de forma brutal porque al parecer esta persona, siendo directora de alguna empresa que no mencionan, echó a la calle a varios empleados. Y a pesar de saber que esta mujer no soy yo, ver tal linchamiento junto a mi nombre, me ha puesto mal cuerpo.

20 octubre, 2010 / Leonor Bautista

Feliz

Feliz de estar ocupada, de tener una semana loca de estrés, de tener incluso que haber dicho “no” a un trabajo. Feliz.

Y aunque hay cosas que siguen mal, no me quejaré. Hoy estoy feliz. ¡Ah! y mi intución no fallaba… 🙂

5 octubre, 2010 / Leonor Bautista

Cuando la vida dejó de estar escrita

Hace mucho que huyo de la idea de que la vida de las personas está escrita, sin embargo hay cosas en mi vida que siempre di por sentado.

Di por sentado que, aunque no fuera la mujer más feliz del mundo, sí alcanzaría una estabilidad en los aspectos básicos de mi vida: la familia, el amor, la amistad, el dinero, la salud, el trabajo,… Di por sentado que a cierta edad estaría casada, tendría hijos, que esos hijos conocerían a sus abuelos y a toda mi familia como un ente unido. Di por supuesto que a ellos no les faltaría de nada, que a mi tampoco. Di por supuesto que querría muchísimo a mi marido y que él me querría aún más a mi. Di por supuesto que tendría un trabajo digno que me encantaría realizar cada día, que tendría casa propia y vacaciones en algún momento del año. Lo di todo por supuesto.

Dar tantas cosas por supuestas, en el fondo, es como creer que tu vida está escrita, y ahora me pregunto, cuándo dejó de estarlo y por qué. Y una pregunta tan absurda no tiene respuesta.

4 octubre, 2010 / Leonor Bautista

Esther

Nunca escribo sobre ella porque es muy difícil encontrar las palabras para tanta gratitud y amor.

Es mi ángel de la guarda.

1 octubre, 2010 / Leonor Bautista

De buenos amigos ando sobrada

Cuando era niña no entendía bien la amistad. Supongo que a todos nos ha pasado. Tenía una amiga que siempre era la misma, y si por algún motivo, que normalmente desconocía, dejaba de tenerla, aparecía otra. De una íntima amiga pasé a dos o a tres, pero de ahí no salía. Unas amigas sustituían a otras y pocas permanecían. La amistad resultaba algo muy efímero y que no lograba terminar de entender.

Fui creciendo y con el tiempo mi concepto de amistad fue cambiando. Al llegar a la universidad, aunque volví a tener amigas, amplié mi círculo y también hice  amigos. Por cierto que la amistad con los chicos me pareció bastante más sencilla y fácil de mantener que la que tuve con chicas. Y por favor, que nadie se ofenda, pero hoy por hoy me lo sigue pareciendo.

Cuando me incorporé al mercado laboral mi círculo de amistades se fue modificando claramente. Ya podía decir que algunos amigos de mi pasado empezaban a permanecer y surgían otros nuevos que nada tenían que ver con los anteriores.

A partir de ahí, la red creció de forma desmesurada y poco a poco, el devenir del tiempo, los acontecimientos vitales y otros más circunstanciales me fueron permitiendo dibujar una gran pirámide de amigos en la que sé qué lugar ocupa cada uno.

Y es que, con el tiempo entendí que un amigo no es el que pasa más tiempo contigo, no es el que conoces desde hace más tiempo y nisiquiera es con el que has vivido situaciones más intensas de tu vida. Un amigo es el que se preocupa por ti y te lo demuestra, el que disfruta de tu compañía y quiere conocerte mejor cada día y el que te perdona sin rencor cuando tienes algún día que no das la talla.

Actualmente, que me quejo tanto de mis circunstancias, mala suerte y un etcétera, etcétera que a veces no aguanto ni yo, tengo el deber de agradecer que de buenos amigos ando sobrada.

30 septiembre, 2010 / Leonor Bautista

Sin coraza

Soy una luchadora sin coraza y luchar me causa heridas. Algunas heridas sanan rápido pero otras antes de sanar vuelven a abrirse. Hoy me han herido de gravedad y aunque me he sentido tentada de autocompadecerme he decidido que voy a buscarme una buena armadura. ¡Estoy hasta las narices de tanto dolor!